martes, 18 de octubre de 2011

Los jóvenes y la política






La política se ha ido envejeciendo en los más recientes años, no porque el país empiece a acrecentar su número de adultos mayores ni nada cercanamente similar, y lo podemos ver con el hecho de que la mayor parte de la población en México tiene alrededor de 26 años. El estudio del poder y sus relaciones empieza a frustrar y a desinteresar a cada vez más jóvenes en el país. ¿Dónde quedaron aquellos años maravillosos de las protestas pacíficas y manifestaciones, así como el Movimiento Estudiantil del 68 que inspiró a más de uno?

La pérdida de interés por la política en los jóvenes es notable, a tal punto se ha llegado que una de las reglas de oro para establecer relaciones sociales es no tocar temas políticos. Es entendible el hartazgo, mas no lo es el decline y resignación por la que una gran parte de la juventud ha optado. Aquí lo digo, una gran parte. Es una gran parte, no todos, porque todavía es posible encontrar organizaciones de jóvenes que buscan participar en la política de una manera más activa, algunos simple, pero efectivamente, se mantienen correctamente informados en lo que a la actualidad compete.

Los políticos, con honrosas excepciones, han olvidado que los jóvenes son los futuros gestores de las políticas a desarrollarse en futuros años. Suena trillado y cursi el discurso donde se hace referencia al “los jóvenes son el futuro”. ¿Entonces porque una frase tan sencilla de recordar es tan difícil de aplicar? Simplemente porque no se busca contactar, manifestar y escuchar a los jóvenes de forma directa. Coloquialmente se diría “Se hace como que se hace pero no se hace nada”, sí, a los jóvenes se les podrá dar algunos espacios para debatir pero parece más bien una forma de control hacia la juventud.

En Monterrey les pondré dos ejemplos claros de la desatención y el desinterés con que son tratados los jóvenes. Desde hace ya varios meses hay un grupo de jóvenes que se reúne en la Macroplaza a discutir y proponer soluciones a los problemas y carencias que afectan a Nuevo León. Semana a semana crecen y mejoran las propuestas lanzadas por este grupo de jóvenes, semana a semana se les mantiene en el olvido por el gobierno estatal. Hace dos meses presenté una columna donde hablé del Encuentro Mundial de Valores, ahí comenté que lo importante sería observar que ideas y propuestas se tomarían realmente en cuenta. Fue un encuentro donde la calidad de los expositores no quedaba en duda, y acepto que lo aprendido ahí no se olvida, pero sí se olvidaron todas las propuestas que los jóvenes pusieron sobre la mesa. Fue una estrategia del gobierno para mantener en calma a los jóvenes.

Leyendo lo anterior, pregunto ¿Tiene lógica el desencanto de la juventud con la política?

Los medios de comunicación (o desinformación, como gusten llamarles) juegan un rol protagónico en la construcción de opinión pública, de roles a seguir. Siendo tan influyentes, los medios tendrían la capacidad de promover los programas que cultiven algo positivo en la mente de los jóvenes. Es su obligación. ¿Pero qué imagen y ejemplo nos dan los medios de comunicación cuando comercializan los problemas del país con programas estilo “La Academia” o “Big Brother”? (Me refiero a la Iniciativa México). Los medios no facilitan la libre información que debería existir en una democracia, de hecho se dedican a construir una mayor opacidad.

Esperaría que cada vez fuera más difícil gobernar al pueblo mexicano, esto como reacción al incremento de las personas con un pensamiento más crítico y visionario. Pero veo que cada vez somos más sencillos al momento de que ejercen el poder sobre nosotros, cuando en democracias más desarrolladas como Chile los estudiantes se vuelven un dolor de cabeza constante para el gobierno del país sudamericano. Si bien lo dijera Salvador Allende: “Ser joven y no ser revolucionario, es una contradicción hasta biológica”. Un joven está más tiempo inmerso en las redes sociales, dándoles un uso irrelevante (La mayor parte, no todos) cuando se podrían iniciar grandes cambios si se supiera utilizar adecuadamente y para fines benéficos. Más de una ocasión me he cuestionado ¿Cuál es la diferencia de los jóvenes cibernautas en otros países a los mexicanos? Quizá es el aliento que la sociedad les brinda, el soporte de los medios y el enorme deseo de liberación.

¿Cómo llegarles a los jóvenes en estos tiempos donde el escepticismo tiene niveles muy altos? Considero necesario que en las próximas elecciones, o más bien durante las campañas, los candidatos a la presidencia se acerquen realmente al futuro de la nación, que muestren empatía e interés por proveer de un mejor futuro a todos los adolescentes que empiezan a transformarse en adultos. Es importante que entendamos la democracia en la que vivimos porque todavía no empieza realmente a florecer, es por eso que es indispensable que los jóvenes maduren y se concienticen socialmente para que la democracia arranque y se consolide en el país.

Mañana les presentaré la complementación de esta columna, mientras tanto díganme:

¿Qué le pasa a los jóvenes y la política?

Twitter @pacot23