lunes, 26 de septiembre de 2011

Jóvenes con futuro incierto


Dip. Enrique Ibarra Pedroza



En el transcurso de esta semana se dieron a conocer dos informaciones oficiales que muestran la delicada situación por la que atraviesan los jóvenes de nuestro país. La primera de ellas del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática, en la que se informa que el homicidio es ya la primera causa de muerte entre nuestros jóvenes entre 15 y 29 años de edad, superando la de los accidentes automovilísticos que durante muchos años fue la causa principal de defunciones juveniles.




Según en INEGI entre el 2007 y 2009 los jóvenes victimados crecieron en un 147 por ciento. En el 2007 murieron 2 mil 977 y en 2009 la cifra subió a 7mil 348. Los estados que registraron más homicidios en ese lapso de tiempo son Chihuahua, Estado de México, Baja California, Guerrero y Sinaloa. Todas las entidades del país registraron un aumento de victimas, con excepción solo de Baja California Sur y Yucatán.



La otra infortunada noticia fue la que difundió Organización para Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) del que México forma parte. Según ese organismo en México hay 7 millones 226 mil jóvenes entre 15 y 29 años de edad que no estudian ni trabajan, ocupando el tercer lugar de las 34 naciones que lo forman. En cuanto a las mujeres jóvenes que se encuentran en esa desventurada condición, nuestro país se sitúa en primer lugar con 2 millones 745 mil. La propia OCDE difundió que México es la nación con el gasto público en educación más bajo en relación con el producto interno bruto.



El gasto por estudiante en México es de los más bajos del mundo. En primaria de 2 mil 246 dólares, contra 7 mil 153 dls. del resto de las naciones; en secundaria es de 2 mil 333 dls., contra 8 mil 172, y en el nivel superior la cifra es de 7 mil 501 dls., contra 13 mil 717. Con esas cifras según la organización mencionada, México corre el riesgo de caer en el "desempleo crónico o en analfabetismo practico".Ambas situaciones, la de la violencia y la de la falta de espacios educativos y laborales, marcan un futuro por demás incierto para nuestros jóvenes y para el desarrollo del país. Más allá del drama y la zozobra en que viven millones de nuestras familias, muestran los efectos negativos de la política económica que se nos ha impuesto desde hace 30 años y que es ya inaplazable sustituirla por un modelo económico y social totalmente contrastante a ella.